Reseña: Pájaro eléctrico, Roma caerá (2020)

En un panorama donde los lugares comunes y las fórmulas probadas ocupan la mayoría de los espacios, es así como algunas propuestas van quedando en segundo plano o lisa y llanamente en la indiferencia, ya sea porque l@s artistas no difunden adecuadamente su material o porque simplemente se les ignora al no ser una obra con una gran base de seguidores, presencia web, etc.

Es así como desde esta vitrina en esta oportunidad vamos a hablar acerca de Pájaro eléctrico, proyecto de Felipe Acuña Viera, quien ya lleva junto con este trabajo, la no despreciable cantidad de 4 álbumes creados desde la independencia y donde se hace cargo tanto de la producción, como de la ejecución de los instrumentos que se escuchan en su obra.

Desde los acordes iniciales de «De alguna forma» se aprecia un buen gusto por los arreglos y una introspección que invita a adentrarse en esta obra, partiendo con un track reposado, pero no por eso menos intenso.

Si bien se pueden palpar a la primera escucha las influencias del rancagüino (una esencia entre los beatles y los tres por solo nombrar algunos) eso no quita que sus composiciones poseen un sello propio y una inquietud para lograr algo personal y distinguible.

Otra virtud que posee este larga duración, es el minutaje de los temas, en una era que vive a toda velocidad y cada vez consume esfuerzos de largo aliento, este disco fluirá rápidamente a través de tu playlist.

» Divina Ilusión» tiene ese toque vintage no forzado y pasta de single, aunque siendo objetivo, las composiciones están bien trabajadas en general y todas tienen ese potencial de difusión que a veces se traduce en más reproducciones y likes, esas cosas que alimentan el algoritmo.

«Lleno de gente horrible» a pesar de su nombre, tiene un cariz más optimista en su musicalidad y tiene ese encanto donde una canción de fácil escucha también puede poseer profundidad lírica.

«Belleza está» se posiciona a la mitad de este tracklist, como una especie de reggae conciliador, donde nos viene a dar un salvavidas sonoro que abandona un poco la narrativa de las canciones anteriores, para ofrecernos una mirada un poco más esperanzadora.

«Salir a pasear» y «ojitos» (que buen juego de armonías vocales!) se unen a «belleza está» y «Sacando el polvo» forman un cuarteto de tracks que ubicados a la mitad del álbum son la ventana «optimista» de esta placa.

Es increible y muy agradable de escuchar que cada canción posee su propia personalidad y forman una buena simbiosis que se reunen bajo el concepto de «Roma caerá»

El pensamiento crítico no se encuentra ausente de la lírica de Pájaro eléctrico y es así como llegamos a la última triada de temas con «Todas las banderas», «Música… para los que se sienten solos» y «fanfarria por el 18(de Octubre)» que escapando a las obviedades, nos ofrece líricas bien pensadas y de fácil asimilación.

Así llegamos al final de esta obra, que se suma a la inquietud de este músico, que alimenta su espíritu autodidacta en constante evolución.

¿Que nuevas sonoridades esperan en el futuro a Pájaro eléctrico? No lo sabemos, lo que si es una certeza, es que su obra debería tener una vitrina un poco más privilegiada, para que su vuelo llegara más allá.

Reseña por Jebu

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